Categoría: Internacional
18 Enero 2007

Rocío tiene14 años y muy poco tiempo para jugar. Está en su clase de croché y mientras cose mira de vez en cuando al reloj de pulsera de su compañera, deseando que no lleguen nunca las 4 de la tarde. Sabe que a esa hora se acaba el colegio y que ella no podrá descansar. Ni siquiera podrá hacer los deberes. Tiene que salir con su madre a vender chipa, de colectivo en colectivo, hasta las once de la noche. Su padre murió hace tiempo. Era cantero, como casi todos los hombres de Emboscada, un pueblo situado a unos 60 km de Asunción. Gracias a las canteras en Emboscada no falta trabajo, pero picar piedra es una labor dura que endurece a los padres de familia. Ganan lo justo para comer en el día y gastan casi todo en alcohol para limar las asperezas de la ardua jornada. Por eso, a partir de las ocho de la tarde, el pueblo se convierte en un hervidero de hombres ebrios y violentos. Rocío tiene además un hermanito de cuatro años del que cuidar, pero tampoco tiene mucho tiempo para él, porque si juegan, puede que no tengan nada para la cena. De lo que sí que tiene tiempo es de imaginar, aunque no se permite fantasear muy a menudo, ya que, como ella dice: “Soy pobre y seguiré siendo pobre el resto de mi vida, porque los que pueden ayudarnos no quieren.” Lo afirma sin grandilocuencia, sin levantar siquiera la cabeza de la remera está cosiendo.
Rocío ha perdido la infancia en juegos de mayores, pero tampoco puede plantearse su futuro. Su vida se reduce al día a día, a comer un día más. No vive, sobrevive.
A pesar de la miseria del país, hay quien sí tiene esperanzas y lucha por un Paraguay mejor. Alcides Villamayor fundó un movimiento revolucionario que trabaja desde una radio comunitaria. Por los micrófonos, estos revolucionarios pacíficos denuncian la injusticia y la constante violación, por parte de los políticos, de los derechos de los paraguayos. Confiesa que nunca ha tenido miedo porque sabe que los que están en el poder “se aprovechan del pánico y la desesperación del pueblo”, “La dictadura de Stroessner dejó a los paraguayos sin ilusiones.- dice Alcides- Les robó la confianza en sí mismos. Eso se nota en todo, ya ni nosotros cuidamos nuestro país.” Y mientras dice esto señala una botella de plástico vacía que alguien ha tirado en suelo del colectivo despreocupadamente. Rueda de lado a lado entre los asientos, mientras el colectivo avanza por caminos deformes. Las puertas no se cierran y dan continuos golpes contra las paredes con el vaivén del vehículo. Todos los asientos están ocupados y el pasillo atestado de gente agarrada a las barras que cuelgan del techo. En cada parada suben, por lo menos, otras tres personas más. Las ventanillas están abiertas porque el calor es insoportable. Con cada bache del camino el colectivo salta y ruge como si estuviera a punto de estallar, y los pasajeros tratan de no empujarse demasiado unos a otros. A pesar del poco espacio, la gente intenta apelotonarse en la parte delantera. En la última fila hay una viejecita con un fuerte olor a orín que espanta a todo el mundo. Grita desconsoladamente que nadie la quiere, que nadie se acerca a hablar con ella. Es asidua a la línea 6 y pasa los días sentadas en el colectivo que hace ese trayecto. La gente la conoce y ya ni la oye. Un niño de unos doce años entra por las puertas abiertas cuando el vehículo está aún en marcha. Su voz aguda anuncia que vende chicles por un guaraní y amortigua los lamentos de la solitaria señora. Con una destreza increíble recorre el pasillo entero, reparte paquetes de chicles a quien se los pide, cobra y da cambios. Y logra que no se le caiga nada a pesar del traqueteo. Sonríe a sus clientes mostrando una hielera de dientes picados y ennegrecidos. En la siguiente parada se baja antes de que el colectivo frene, y desaparece tan ágilmente como apareció.
Cualquier viaje en Paraguay es una odisea, porque lo que debería ser un recorrido de media hora, se convierte en una travesía llena de obstáculos que dura al menos hora y media. Cuando al fin llega a Asunción, el conductor apaga los motores del montón de chatarra en el que trabaja. A lo largo del lago que bordea un extremo de la capital, se extiende un cinturón de chabolas pequeñitas. Son los barrios más pobres de la ciudad donde llega la gente del interior, del campo, que algún día tuvo esperanzas de encontrar trabajo en la urbe, pero que nunca lo consiguió. Un niño descalzo persigue a los viandantes pidiendo algo de plata para comer. Su madre, que bebe cerveza sentada a la entrada sin puerta de su caseta, ni lo mira. Solo se mueve para apartar las innumerables moscas que la rodean. Eso sí, el olor a podrido y a basura no hay quien lo aparte. Pero ya se ha acostumbrado. Las chabolas son de unos seis metros cuadrados y en ella viven unas seis personas. No hay lugar para la intimidad y los niños conviven con sus padres aunque no quieran, aunque no se salgan del metro cuadrado que les corresponde. Entre las callejuelas de menos de un metro que separan unas chabolas de otras, los chiquillos corren y gritan y las mujeres y ancianos se sientan a comentar el último suicidio o la última violación del día en el barrio. Mientras hablan, beben el tereré que guardan en un termo para conservarlo fresco y que van sirviendo en la guampa. Se pasan unos a otros la mezcla de agua fría y hierba Mate, para poder soportar mejor el calor de un invierno seco que está acabando con las cosechas del país. En las paredes de las casas hay carteles del Partido Colorado. Es época de elecciones a la intendencia de Asunción y los políticos ya han recorrido los hogares de los más necesitados. A cambio del voto les dan 50 000 guaraníes que les duran cuatro días. Luego se olvidan de ellos durante los próximos cuatro años e invierten en una piscina nueva el dinero que las ONG’s les dan para comida. Cuatro niños se revuelcan por el suelo sobre un cartón, que hace las veces de barco o de avión. O de cualquier otra cosa que no sea una reliquia de colectivo marca Mercedes, que es la marca de todos los colectivos cochambrosos del país.
De fondo se escucha la música fuerte de un anuncio del Partido Liberal. El eslogan “Juntos por una Asunción mejor”, es repetido constantemente en guaraní y español. La proclama llega desde una tele nueva, a través de una casa sin cristales en las ventanas. Seguramente, el aparato ha sido la inversión de esa pequeña fortuna que el político de turno ha pagado por comprar confianza. En las calles más céntricas de la ciudad, las pancartas inmensas muestran a los candidatos sonrientes y por cada cuatro coches que pasan, uno tiene altavoces para promocionar a los dos grandes partidos del país. En las campañas se gasta el dinero que podría servir para todo un año de alimento por familia. Arreglar una acera destrozada cuesta más o menos lo mismo que un cartel de promoción, cada escuela sin material, ve sus recursos invertidos en cinco segundos de anuncio televisivo. Ignorando el despliegue de lemas políticos que invade las calles, la gente camina entre puestos de ropa típica de Paraguay y de comida tradicional del lugar. Los vendedores son paraguayos y los compradores, también, puesto que hasta el turismo ignora a un país tan pequeño y descuidado. Los ponchos coloridos de los indígenas destacan entre las ropas raídas y grises del resto. Venden su artesanía para intentar ganarse la vida, porque los estadounidenses, respaldados por el gobierno del país, les han arrebatado sus tierras para explotarlas. Mientras tanto Paraguay decae y se sume aún más en su desdicha irreversible.
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27 Noviembre 2006
Quedan dos días para que el máximo representante de la Iglesia católica, el Papa Benedicto XVI, aterrize en Estambul. El viaje que el Pontífice tiene previsto realizar a Turquía durante cuatro días ha avivado la polémica que se desató por sus declaraciones el septiembre pasado en la Universidad alemana de Ratisbona.
En aquel discurso, Benedicto XVI citaba un diálogo entre el emperador bizantino Manuel II y un sabio persa: Muéstrame también aquello que Mahoma ha traído de nuevo, y encontrarás solamente cosas malvadas e inhumanas, como su directiva de difundir por medio de la espada la fe que él predicaba". Tales palabras encendieron los ánimos en todo el mundo islámico, pero Turquía apareció como uno de los lugares en los que más se criticaron las palabras del Papa.
Pues bien, durante el día de ayer, 26 de noviembre, se manifestaban en la capital turca decenas de miles de personas en contra de la visita del sucesor legítimo de San Pedro. Aunque las medidas de seguridad que van a acompañar al Santo Padre son inmensas, y parecen suficientes para su protección, uno siempre se pregunta, con cierto recelo, qué nos deparará el pueblo musulmán que habita en turquía.
Evidentemente, el Papa no viaja para hacer daño a nadie, ni con la intención de faltar el respeto a las creencias islámicas. Y sin embargo, la manifestación que tuvo lugar durante la mañana de ayer parece confirmar el miedo que el pueblo musulmán le tiene al mundo cristiano. Benedicto XVI sólo se dirige a Turquía con la intención de animar a los creyentes católicos que allí conviven. Su intención, además, es disculparse de nuevo por el malentendido que sus palabras produjeron, y que él nunca buscó. Quiere, en última instancia, acercar, si esto es posible, las comunidades islamicas con las comunidades cristianas.
El problema parece radicar en el hecho de que ya nadie cree en la sinceridad de las personas cuando piden humildemente perdón, como lo ha hecho el Papa. Otro gran problema es que las culturas no quieren escucharse entre sí, y se encierran dentro de sus dogmas socio-culturales para no cambiar o adecuar su forma de ver el mundo.
Los pueblos y los individuos se han convertido en masas dominadas por los intereses individuales suscitados por unos pocos; una minoría rectora y directora de un poder omnímodo que solamente busca la confrontación directa para acumular más poder bajo su bandera. ¿Qué se puede esperar de una sociedad que no quiere escuchar? ¿Quién puede lograr que una sociedad cegada por el miedo despierte a la realidad y vea los tentaculos que dirigen su vida? ¿Quién escucha?
Poco a poco nos vamos ahogando en las maldiciones vacías de fundamento que lanzamos indiscriminadamente contra los demás. Nos fundimos dentro de esa masa manejada, cual títere teatral, sin posibilidad de escapatoria hacia un pensamiento fresco y nuevo. Nos consumimos, en suma, en el oscuro precipicio de posiciones antagónicas que no quieren reconciliarse entre sí; infraqueable abismo de un destino aciago que cae lentamente sobre todos nosotros... ¡Nadie es nadie para nadie!
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12 Noviembre 2006
Debido a la cobertura que estamos dando en este blog al problema del radicalismo en ciertos sectores de la sociedad árabe, me ha parecido interesante buscar, en las bases de datos propuestas, algunos libros sobre el tema.
En concreto, en la base de la Biblioteca Nacional de España,dentro de la sección de índices, he elegido la opción de búsqueda por materias, para luego escribir "fundamentalismo islámico".Posteriormente, he encontrado una serie de materias relacionadas con el tema. He vuelto a seleccionar fundamentalismo islámico, llegando a "integrismo musulmán". Haciendo click allí, he pinchado en la opción "libros modernos desde 1831". Me he quedado con la obra "Desafío al fundamentalismo:hacerse preguntas",de B.Nakhjavání (traducido al castellano por Miguel Gil Santesteban), editado en 2002.
Por otro parte, en la base de los libros españoles en venta, me he interesado por Casimiro García-Abadillo, periodista de "El Mundo", ya que tenía entendido que había escrito sobre el tema.Efectivamente, a raíz del atentado terrorista más sangriento de la historia de España, ha publicado el libro "11-M la venganza".
Ambas obras me parecen muy interesantes para profundizar en el fenómeno del integrismo musulmán, uno de los temas que, a buen seguro, marcarán la actualidad sociopolítica internacional en estos próximos años. Si está interesada en el tema, puede leer las entradas publicadas al respecto en este mismo blog.
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12 Noviembre 2006
Mahdi Saad Al Azama acudió, al caer la noche, como todos los días a rezar una de sus oraciones diarias a la mezquita. Tras realizar las abluciones se arrodilló y comenzó a rezar... Pidió por el fin de la guerra en su tierra, por sobrevivir un día más, por domir una noche entera sin que el sonido de un obús estrellándose contra el duro suelo machacado le despertarse. Por no escuchar el ruido de los disparos de nuevo. Pidió por una tranquilidad que nunca había sentido. Sólo había soñado con ella.
Él no entendía cómo los judíos les habían robado su tierra porque cuando sucedió no había nacido. Mahdi siempre había vivido bajo el miedo y la opresión de una guerra que nunca terminaba. Sí, había días en los que no se oía nada... en los que la vida parecía ser... una vida. Días en los que no sabía si mirar hacia el cielo esperando la llegada de un misil o hacia la tierra esperando ver un cadaver.
Mahdi tiene 17 años y debería ir todos los días a la escuela, pero él trabaja cuidando de sus seres más queridos, saliendo por ellos a la calle, arriesgándose a recibir la muerte de manos desconocidas. A Mahdi le hubiese gustado luchar por la gente que amaba, la gente que le había dado la vida. Nunca había podido salir de su ciudad, Beit Hanum. Su existencia se limitaba a su ciudad y su familia.
Aquella tarde, mientras la noche se asentaba suavemente sobre Beit Hanum Mahdi sintió, mientras alzaba los ojos al cielo, que Alá le rozaba con su paz, un rayo de esperanza que le cruzaba el alma... y por primera vez en mucho tiempo sintió la alegría al asber que algo bueno pasaría. Seguro-pensaba para sí mismo- que soñaría de nuevo con la tranquilidad.
Eran las 5.15 de la mañana y Mahdi Saad al Azama corría entre los gritos de la gente, intentaba proteger a sus hermanos, pero ni el mismo sabía muy bien lo que sucedía. Dos explosiones a su alrededor lo dejaron aturdido, pero siguió adelante, tirando de sus hermano Arafat de 20 años y Mohamed de 15. Omar, su hermano mayor, se encontraba detrás de ellos instándoles a correr más rápido. Ya habían llegado al exterior de la casa donde vivía toda la familia... casí se podría decir que ya estaban a salvo. Solo un poco más- pensaba Mahdi.
El holor a carne quemada y miembros descompuestos ya no afectaba a Omar Saad Al Azama, ya se había acostumbrado. En medio de la calle, postrado de rodillas, con los restos de su hermano Mahdi, aullaba clamando al cielo... Un obús había caido en medio de ellos y no había quedado ninguno vivo.
Mahdi Saad Al Azama vivió una vida en la que nunca sintió sosiego. Vivió una guerra que no tenía nada que ver con él. Pero, al final. Mahdi alcanzó la paz y la tranquilidad tanto tiempo anhelada..esa paz que le había sido prometida.
Días después EEUU no condena la acción de Israel porque se trata de un error técnico. Su acción choca frontalmente con la de la ONU que sí quiere condenar la matanza. Pero hoy en día la vida de las personas no vale nada, y casi una familia entera puede perecer bajo un "error" de precisión. Pero ya nadie puede devolverles la vida a ellos, y a tantos otros inocentes que mueren en las guerras... Así somos los seres humanos, y así dejamos de ser... ¡¡Un error!!
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5 Noviembre 2006
El 11 de septiembre de 2001, la ciudad de New York amaneció, como casi siempre, al ritmo desenfrenado que marca esa locura contemporánea que se conoce con el nombre de trabajo.A las 8.45, miles de trabajadores estaban ya en sus puestos, cuando ocurrió lo impensable.Un avión se estrelló contra la torre sur del World Trade Center,uno de los símbolos de la hegemonía económica de los Estados Unidos.Cerca de 40000 personas se encontraban en ese momento en el complejo. Pero la pesadilla no había hecho más que empezar.
18 minutos después,ante las cámaras de televisión que retransmitían la imagen del edificio en llamas, un segundo avión colisionó contra la torre norte.
La idea de un posible accidente dejó paso a la certeza de que el país más poderoso de la tierra estaba siendo atacado. Un tercer avión se estrelló contra el Pentágono, y un cuarto cayó en una zona rural de Pennsylvania. La nación se sumió en la histeria, en el caos total. Cuando acabaron los ataques,llegó la hora de limpiar escombros y de llorar a los muertos,que se contaron por miles. Desde las más altas instancias se lanzó al pueblo americano el mensaje de que los responsables serían castigados.
Con el país conmocionado, comenzó la carrera por encontrar a los cerebros del ataque. Dentro de esta vorágine, el nombre de Bin Laden salió a la palestra como el principal sospechoso.Ya había intentado volar el World Trade Center en 1993. Además,sólo la organización que él lideraba, Al Qaeda, parecía capaz de coordinar un ataque así.Por si fuera poco,el propio Bin Laden no tardó en ensalzar el ataque. EEUU convirtió al saudí en el objetivo número uno en su lucha contra el terrorismo internacional.El régimen talibán, que acogía a Bin Laden, no tardó en caer tras la invasión de Afganistán por parte de las tropas estadounidenses. Sin embargo, no se consiguió capturar al terrorista.
La particular "cruzada contra el terror" tuvo su continuación en el año 2003,cuando, en contra del parecer de Naciones Unidas, George W. Bush decidió unilateralmente, con su equipo de gobierno, la invasión de Irak, basándose en la supuesta posesión de armas de destrucción masiva por parte del régimen de Saddam Hussein. Tras la guerra, se consiguió detener al dictador, pero no se encontró ni rastro de las famosas armas.
Unos meses después, la ciudad de Madrid,en vísperas de las elecciones generales, fue escenario de una nueva masacre terrorista.El 11 de marzo de 2004,más de 200 personas perdieron la vida tras varias explosiones en algunos trenes que se encontraban en ese momento en la estación de Atocha. Aunque las primeras pesquisas apuntaban a ETA, pronto se impuso la tesis de un nuevo ataque islamista. Este atentado le costó las elecciones al Partido Popular.En la actualidad, más de dos años después, muchos interrogantes sobre la planificación de la masacre siguen sin estar resueltos.
El siete de julio de 2005,la capital golpeada fue Londres, con un balance de 56 muertos y cerca de 700 heridos, tras una serie de explosiones en el metro, en plena hora punta.
Estos tres actos terroristas han sido los más mediatizados por la opinión pública internacional, pero no conviene olvidar otras masacres, como los atentados de Bali, Casablanca o Estambul, que nos dan una idea de la dimensión del problema.
Hoy por hoy, ya nadie duda que la principal amenaza de Occidente es el radicalismo musulmán, materializado en los atentados comentados con anterioridad. Desde hace décadas, se han ido encendiendo los ánimos de un importante sector de la sociedad árabe, que no olvida la situación de miseria en la que fue abandonada por las grandes potencias tras la descolonización, así como el perenne apoyo de Estados Unidos y Europa a la causa israelí en el conflicto de Oriente Medio. Asimismo, las guerras de Irak o Afganistán sólo han ayudado a empeorar la siuación,creando un caldo de cultivo adecuado para la explosión del fundamentalismo en todo el mundo islámico. Y Bin Laden sigue sin aparecer.
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29 Octubre 2006
El 7 de agosto de 1998, un atentado terrorista contra las embajadas de EEUU en Kenia y Tanzania causó 262 muertos y más de 5000 heridos. Cuando se supo, al poco tiempo, que la autoría correspondía a Al Qaeda, una organización terrorista creada en torno a 1988 para combatir a "los enemigos del Islam", el mundo occidental percibió con total nitidez que se encontraba frente a un peligro en ciernes:el terrorismo islamista, brazo armado de la interpretación más radical de la religión musulmana.

El líder de Al Qaeda, Osama Bin Laden, en una entrevista concedida en su refugio de Afganistán a unos reporteros del periódico "Time", alabó el ataque y reconoció sin tapujos su implicación en la matanza. Además, amenazó con más ataques a EEUU y sus aliados si no cambiaban su postura frente al mundo musulmán. Bin Laden, aunque ya estaba fichado por los servicios secretos estadounidenses, presentó así sus credenciales para convertirse en uno de los terroristas más buscados del mundo. El entonces presidente Bill Clinton puso precio a su cabeza, y ordenó el bombardeo de la zona montañosa donde se sospechaba que estaba escondido.La operación no tuvo éxito, y se empezó a forjar un mito en torno a su figura que perdura hasta el día de hoy.
Nacido en 1957 en Djedda(Arabia Saudí), creció en una familia más que acomodada. Su padre, gracias a sus éxitos en el área inmobiliaria, amasó una gigantesca fortuna. Cuando murió, Osama tenía 13 años, lo que no fue óbice para que heredase 80 millones de dólares.
En la universidad, la figura de un profesor suyo,Sheik Azzam, le acercó a las ideas integristas.De este modo,cuando las tropas soviéticas ocuparon Afganistán, Bin Laden se unió a la resistencia contra el invasor comunista.Durante la contienda, fue entrenado por la CIA, interesada en la derrota del enemigo más latente de los Estados Unidos.Sin embargo, tras la victoria de los afganos, Bin Laden puso en el punto de mira a sus antiguos valedores, debido a la política estadounidense en la Guerra del Golfo, que trajo consigo la presencia de tropas infieles en Arabia Saudí.
Osama consideró este gesto como una afrenta intolerable, debido a la cercanía del ejército estadounidense con respecto a las ciudades santas de La Meca y Medina. Las invectivas de Bin Laden contra la monarquía saudí, que permitió el establecimiento en su territorio de los norteamericanos, le acarreó la expulsión de su país natal.Tras un periplo de cinco años en Sudán, se marchó a Afganistán, tras las presiones internacionales sufridas por el gobierno sudanés. En 1996 se instaló en el país que vio nacer su devoción por la yihad o guerra santa. El Mulá Omar, líder de los talibanes,le acogió bajo su protección, dentro de un régimen basado en la interpretación más extremista del Corán.
Por aquel entonces, Bin Laden ya era un enemigo declarado de EEUU, pero el mundo no se percató de la gravedad de su amenaza hasta la carnicería de las embajadas. Sin embargo, la cosa no quedó ahí. En octubre de 2000, una lancha cargada de explosivos impactó contra el US-Cole, un buque de la armada estadounidense estacionado en el puerto de Adén(Yemen).Murieron 17 marines.El atentado fue atribuida a Al Qaeda.
Esta biografía sitúa en antecedentes respecto al hombre más buscado del mundo y la punta de lanza del terrorismo islamista.No obstante, lo peor aún estaba por llegar.
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29 Octubre 2006
Quedan 11 días para que se cumplan 17 años desde que el Muro de Berlín dejó de existir. Aquel 9 de noviembre de 1989 el mundo respiró aliviada al ver cómo caían las piedras de la dictadura comunista en Alemania.

El miércoles 4 de octubre, una potencia occidental, una potencia capitalista... una potencia que defiende la libertad, decidía encerrar a sus ciudadanos bajo lo que ha sido denominado como "el nuevo muro de la vergüenza". Con ello, también dejaba fuera a muchas personas que deseaban una vida mejor. Así, EEUU frena la inmigración procedente de México... Así EEUU frena la libertad.
Estados Unidos se encierra en sí mismo porque tiene miedo de no seguir siendo quién es. Sus raíces se van perdiendo porque se hacen más profundas, porque se diversifican cada vez más... en definitiva, porque cada vez son más ricas. La pluralidad no está bien vista en Estados Unidos, pero tampoco en el resto del mundo porque existe el miedo de perder la propia identidad cultural.
Estados Unidos tiene miedo, y al igual que un niño pequeño, se refugia bajo las sabanas de su muro, pero la cama nunca llegó a proteger de nada, y menos a un crío que todavía no ha crecido lo suficiente como para darse cuenta del daño que está haciendo con la construcción de esos 1125 km de intransigencia.
Cuando el Muro de Berlín dividió a los alemanes y al mundo, John F. Kennedy pudo gritar al mundo "Ich Bin ein Berliner", que quiere decir, "yo soy un ciudadano de Berlín". Ahora solo falta que el sucesor electo de Vicente Fox, Felipe Calderón dijese "yo soy un ciudadano Nogaleño".

También es cierto que la realidad es bastante más compleja que lo que aquí se muestra, pero que las cosas sean difíciles no es excusa para no hacer comparaciones que son obvias. El Muro de Berlin quería proteger el comunismo del capitalismo y viceversa; y ahora se pretender proteger el americanismo del hispanismo, la pobreza de la riqueza, una cultura occidental de otra occidental. El problema a tratar es el de la inmigración.
Nos adueñamos de las tierras aludiendo a cuestiones históricas, sociales y culturales. Pero en un principio nosotros también fuimos extraños en estas tierras. Los españoles somos una mezcolanza de visigodos, romanos, árabes y judíos; y los americanos son mezcla de ingleses e indios americanos. Ahora nuestra tierra es nuestra, nosotros la conquistamos y pervivimos en ella, por lo tanto, es solo para nosotros. Lo triste es que ahora nadie recuerda que un día fuimos inmigrantes, lo triste es que ahora nadie quiere compartir la tierra que le vio nacer.
Sin embargo, necesitamos proteger lo nuestro y a los nuestros, pero ¿proteger de qué? Siempre se habla de la igualdad. Igualdad entre hombres y mujeres, igualdad entre todos los pueblos, igualdad entre culturas. Pero, a la hora de la verdad construimos un muro que nos separe. Valiente hipocresía la del mundo...
El mundo no se merece tener otro muro que nos separe como especie y como raza. Somos distintos los unos de los otros, pero no tanto como algunos se empeñan en sostener, mas bien somos iguales. El que no quiera aceptarlo no separa a los que no son como él de su lado, sino que se está separando a sí mismo de los demás. Se está creando su propio muro...
Fuentes referenciales para completar y aumentar la información
"Frontera USA-México: 1123 kilómetros de muro de la vergüenza"
"México califica de vergüenza y error el muro en la frontera aprobado por Bush"
"La invasión de los alienígenas"
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22 Octubre 2006
Las relación entre los dos bloques es, en mi opinión, la cuestión político-social que más dará que hablar en este siglo que está dando sus primeros pasos. Y las cosas pintan muy mal.
Un periódico danés caricaturiza al profeta Mahoma, y la población de los países musulmanes no se lo toma demasiado bien.
Benedicto XVI, durante una conferencia en la universidad de Ratisbona(Alemania), dice unas palabras que provocan una airada reacción del mundo islámico.
De un tiempo a esta parte, nos encontramos con el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad y sus declaraciones dignas de un Premio Nobel de la Paz.
Pero hay más. EEUU e Israel han seguido, con sus actuaciones en Líbano e Irak, calentando el ambiente. El fundamentalismo cobra fuerza por momentos, y falta tacto, sobre todo por parte de Estados Unidos, para afrontar este problema. El mundo occidental cada vez es más proclive a identificar Islam y terrorismo. Tampoco ellos nos aprecian demasiado:sus líderes espirituales no se cansan de invocar la guerra santa. O mucho cambian las cosas...
Para encontrar las noticias que sirven de enlace, he utilizado el buscador del diario "El Mundo", seleccionando luego la fuente de información que me parecía más adecuada para lo que quería comunicar en este artículo. El revuelo originado en todo el mundo a raíz de las noticias aquí expuestas, habla bien a las claras de la importancia de este tema en la actualidad.
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