Los amantes de los videojuegos y de las consolas de nueva generación estarán de enhorabuena. El 9 de diciembre salía a la venta en España la nueva consola de Nintendo: Wii. Miles de usuarios se agolpaban a las puertas de los establecimientos esperando poder hacerse con una de estas consolas. Sin embargo, parece ser que las reservas habían casi agotado todas las existencias que iban a ponerse a la venta, y que difícilmente algún usuario despistado sin reserva podría hacerse con ella.
La nueva consola de Nintendo sale a la calle cargada de novísimas características que lograrán platearle una gran competencia a la Xbox 360, que ya lleva unos meses en el mercado. Sin embargo, el retraso sufrido por la Playstation 3 en nuestro país puede hacerle perder a Sony muchos aficionados a su consola que verán en estas fechas el momento oportuno para hacerse con una de estas nuevas tecnologías. Ciertamente, se podría pensar que el dominio que Sony ha mantenido sobre este mercado puede peligrar por este fallo logístico. El tiempo lo dirá...
Wii es un sistema de entretenimiento digital que basa toda su diferencia con las otras dos consolas en su nuevo mando, que añade una forma de divertirse nunca antes contemplada en el mundo del videojuego. Este peculiar mando de juego se parece a los mandos de la televisión, con la propiedad de detectar movimiento en un entorno tridimensional, además también tiene vibración, y las últimas versiones aparecen con un altavoz incorporado.
El hecho de contar con este revolucionario sistema de control puede hacer que muchos usuarios, habituados al uso de los mandos corrientes, decidan experimentar con la nueva consola de Nintendo. Se presenta, por tanto, como una opción viable de compra por su radical diferenciación del resto. Ciertamente, la potencia y calidad gráfica varían entre las tres consolas, siendo ésta la que sale desfavorecida en las comparaciones. Pero tiene a su favor la presentación de un elemento nunca antes visto. ¿Se arriesgarán los "consoleros" a elegir este nuevo sistema? La guerra de las consolas vuelve a nuestras vidas... Ahora os dejo el spot promocional de la consola... Wii would like to play
La violencia y el deporte deberían ser en virtud de su propio concepto, términos, si no contradictorios, sí profundamente distanciados entre sí. Nunca tendrían que relacionarse, y sin embargo, sus caminos se cruzan con una alarmante frecuencia.
El deporte, en especial el fútbol, es un espectáculo que mueve a masas ingentes de personas, que lo consideran poco menos que una religión. El problema es la poca distancia que existe entre la pasión desproporcionada y el fanatismo violento.
Esto último no quiere decir, ni mucho menos, que los aficionados que viven con intensidad los partidos de su equipo o selección sean unos delincuentes en potencia. Sólo pretendo alertar sobre el riesgo (ya experimentado por el autor de estas líneas) de sacar de contexto un simple deporte y convertirlo en una cuestión de vida o muerte.
La identificación con unos colores es positiva, pero en su justa medida. Si no se encuentra el límite a esa afición, existe la posibilidad de que afloren ocasionalmente los comportamientos más primarios . Si esto ocurre, el siguiente paso es entrar en una peligrosa espiral basada en la pérdida paulatina del control sobre nosotros mismos. Y desgraciadamente, demasiada gente se encuentra metida de lleno en esa espiral.
Pero el grupo más numeroso está compuesto por los forofos que se inmiscuyen tanto en el encuentro del equipo de sus amores, que lo ven como si de una batalla se tratase. Si compite su equipo, juegan ellos (o ellas, aunque en menor medida). En nombre de su equipo, se permiten la licencia de batir plusmarcas de palabras malsonantes por minuto, aunque se encuentren sus hijos pequeños delante (¡Qué gran ejemplo!). En nombre de su equipo, vuelan mecheros, botellas, e, incluso, cabezas de cochinillo. En nombre de su equipo montan desagradables espectáculos en los bares de turno, o están insoportables el día después en el trabajo (y en su casa) si sus jugadores (menuda presión han de aguantar cada semana) pierden.
Si todos nos empezamos a comportar de una manera más cívica, los violentos citados en las primeros párrafos no encontrarán acomodo en los estadios. Por el contrario, mientras el borreguismo siga de moda entre los aficionados, los delincuentes se sentirán como pez en el agua.
No pido que los partidos parezcan funerales. Pero hay un término medio entre un silencio digno de una representación teatral y el ambiente que se respira en la mayor parte de los campos y canchas. No es una guerra. Sólo se trata de un partido, ya sea de fútbol, de baloncesto o de cualquier otro deporte. Reflexionemos.
Imaginaos al típico padre de familia de grado medio alto... Imaginad a su vez que su coche con más de cinco años necesita una buena revisión o ser la entrada para un nuevo vehículo...Imaginad a ese padre con sus 3 o 4 hijos comiendo en casa, y de repente es consciente de unas palabras en su cabeza: "Los animales de dos en dos uaaah uaaaah, los animales de dos en dos uaaaah uaaah..." Se quedará extrañado, pero al prestar atención a su alrededor escuchará la melodía siendo tarareada en alto por su hijo de 6 años que alegremente juega con su jirafa y su cerdito en el suelo. Imaginad que por la noche, durante el tiempo publicitario de la película que esté viendo, aparece ese anuncio con esa canción tan pegadiza... Considerando todo lo anterior, ese padre está perdido... "Uaaah Uaaah".
Los coches ya no se dirigen solamente a los padres, los coches se dirigen a los niños. Aquellos niños y niñas que vean ese anuncio pensarán: "¡Cuántos muñecos caben en ese coche!". Un padre y una madre pensarán: "¡Cuánto espacio tiene ese maletero!". Pero a esto hay que añadirle que el coche es seguro, todos los animales escapan del diluvio al meterse en el arca de Noé, bueno más bien casi todos porque el cerdito se queda atrás. Pues bien, todos los peluches se salvan al entrar en el "coche de Noé". La comparación es obvia, sobran las palabras... ¿Dónde estará más segura la familia?
Sin embargo, el anuncio en sí no tiene más. Es la canción y los peluches dando saltos en dirección al coche. De hecho, el coche es de lo que menos nos acordaremos después del anuncio. Lo que se queda grabado en nuestra mente es la canción, y una pregunta: ¿Por qué se queda fuera el cerdito? Y el hecho de repetir todo el día la misma melodía tiene un inmenso poder persuasivo y sino, solo basta escuchar a todas horas a los niños cantándola por ahí. ¡Hagan la prueba, salgan a la calle y pregunten por la canción! Todo el mundo la conoce, y solo lleva una semana emitiéndose.
Se podría decir que todo el mérito lo tiene el grupo pamplonica Tijuana in Blue, puesto que la canción es suya. Sin embargo, el tema es deudor de "When Johnny Comes Marching Home", una canción popular de la Guerra Civil americana en la que se expresa la alegría de los amigos y familiares de todos aquellos que volvían del campo de batalla.
Con todo, los anunciantes del nuevo Seat Altea XL han tomado una vieja canción americana para niños-The Ants Go Marching- basada también en la de la Guerra Civil y la han usado para que nadie se canse jamás de escucharla. Un buen trabajo..."Uaaaah Uaaaah"
El tiempo lo cura todo y a veces, lo borra. Los hombres, tan arrogantes, queremos ignorar este hecho. Creemos no tener límites y por ello no somos capaces de aceptar la muerte. Nos aferramos a la vida por encima de todo.
Pero la vejez no perdona, aunque estemos rodeados de cojines blandos que amortigüen las caídas. Aunque reparemos nuestros huesos rotos una y otra vez. Aunque no nos movamos por miedo a hacernos daño y tratemos de ser inmortales. El tiempo es feroz e implacable. Cuanto más duramos, más lenta y triste es nuestra desaparición. La memoria se resiente y se desvanece. Nuestros recuerdos se esfuman. Las horas felices que evocábamos se disuelven. Lo que hemos sido y lo que somos se pierde, porque conocernos es recordarnos.
Cuando nuestra memoria huye, quedan experiencias en blanco, vacíos vitales. Olvidamos a quienes nos quieren, a quienes nos odian y a los que siempre estuvieron ahí. Olvidamos lo que somos y cómo somos, porque nuestras alegrías, fallos, logros y penas se evaporan. Nos extinguimos poco a poco, sumiéndonos en el abismo de la nada. Con el tiempo, olvidamos hasta el pánico que el olvido produce. Entonces, nos desprendemos de nosotros mismos y nos vemos atados a un desconocido. Quedamos encerrados en un cuerpo que ni siquiera podemos manejar.
Hoy se cumplen cien años desde que el médico alemán, Alois Alzheimer, diagnosticó el primer caso de esta enfermedad. Alzheimer estudió el cerebro de una mujer de 51 años, Aguste D., que había ingresado en el llamado Palacio de los locos . El lugar era un sanatorio para dementes de Francfort donde fue internada por un delirio de celos, al que seguían alteraciones de conducta y trastornos del lenguaje. El alemán descubrió que la corteza cerebral de la enferma era más estrecha de lo normal y que presentaba importantes anomalías. Aguste murió cuatro años más tarde.
Las primeras publicaciones del doctor no fueron bien recibidas por sus jefes y compañeros. Hacia 1910, por iniciativa del padre de la psiquiatría moderna, Emil Kraeplin, se decidió bautizar la nueva patología con el nombre de su descubridor.
Las causas de la plaga silenciosa de nuestro siglo, como la denominan los especialistas, son todavía desconocidas. Pero a pesar de todas las incógnitas que rodean a esta enfermedad degenerativa, lo claro es que señala el fin e indica que debemos retirarnos. Trata de hacernos ver que el objetivo de la vida no es solo vivir, es disfrutarla. Que no importa cuánto, sino cómo. Y aunque cada vez duren más nuestros cuerpos, nuestro yo (o lo que quiera que sea), se pierde. El alzheimer muestra lo equivocados que estamos al creer que lo más importante es conservar la vida. Porque lo que le da verdadero valor, es que, como todo, se acaba.
Por supuesto. Google es el mayor monstruo fruto de esta sociedad globalizada, el segundo puesto de la lista lo ocupa Ikea.
Es aún mayor porque su monopolio traspasa la puerta de nuestros hogares. Google es la gran ventana que tenemos para mirar al mundo. A través de él podemos conocerlo casi todo. ¿El problema? El de siempre: la información que encontramos, está seleccionada por alguien. Lo que no está en Google, parece que no existe. Por eso, ante la gran trascendencia metafísica de esta premisa, todos nos lanzamos a escribir blogs. Queremos formar parte del mundo, y nos conformamos con aparecer, por lo menos, en la página diez de resultados si alguien pone nuestro nombre en el buscador.
Los usuarios traspasamos las fronteras a través de este túnel, olvidando que también para él existen límites de espacio y de tiempo. Que a pesar del gran monstruo que es, no es capaz de mostrar lo mejor, ni lo más interesante. Que no siempre es eficaz, que puede que nos manipule. Pero mientras demandemos información y la gran empresa pueda proporcionarla, seguirá creciendo. Desde siempre, la información que recibimos está mediada. El inconvenienre se da cuando el mediador es uno. Nos encontramos, sin duda, ante una dictadura de la información, pero disfrazada de servicio al consumidor.
Actualmente, Google es un gigante que realiza búsquedas en más de 8000 millones de páginas web y en más de 880 millones de imágenes. Éstos son algunos de los escalofriantes datos presentes en su información corporativa, que dan una idea de la magnitud del fenómeno.
Poco a poco han empezado a surgir las primeras voces de alarma, como consecuencia de un crecimiento que parece no tener otro fin que el control total de la red. Pero no nos engañemos. Mientras la inmensa mayoría de la gente crea salir beneficiada con los "logros" de la empresa, nadie hará caso a opiniones de personas contrarias a esta creciente "monopolización". Todo lo contrario. Sus comentarios serán tildados de alarmistas, cuando no de paranoicos.
La última gran adquisición de Google, el servidor de vídeos YouTube, consolida su hegemonía en Internet. La compañía, tras un desarrollo vertiginoso, maneja actualmente tal cantidad de información en forma de sitios web, datos personales o correos electrónicos, que se hace inevitable el preguntarse hasta qué punto compensa este caudal de información la pérdida de privacidad que lleva aparejada.
¿Hemos creado un monstruo? es posible, pero mientras el usuario encuentre lo que desea en un tiempo récord, los anunciantes se aprovechen del filón que supone promocionarse en Google, y, en general, cada vez sepamos más de la realidad que nos rodea, todos contentos(salvo los "paranoicos"). Y no digamos Google.
Google, el buscador más famoso de la red se ha convertido, por méritos propios, en la empresa informática más cotizada y popular no ya del mundo virtual, sino también del mundo real, con todo lo que ello conlleva.
Se podría pensar que la vertiginosa velocidad con la que Google se ha hecho "dueño" del mercado de la red es sintomático de los tiempos que están por venir, y no iríamos muy desencaminados. Me remito a la "profecía" que sobre este punto se hace en el video de Epic 2015, ya que cada vez estamos más cerca de la unión y globalización de toda la información bajo una misma bandera. Con Google podemos dejar de existir en el llamado "mundo real" para sumergirnos de lleno en el "mundo virtual"... el mundo de la información.
Por este motivo podría pensarse en Google como un nuevo medio de comunicación puesto que su labor se basa en facilitar el acceso a la información que pulula por la red. De hecho, su sistema de clasificación de enlaces es considerado como una gran aportación al campo de la búsqueda y rastreo de páginas en la red. Sin embargo, no todo es tan simple como parece y Google no es un medio de comunicación, sólo es un
buscador. Pero desde mi punto de vista, tampoco se limita a eso.
Un buscador con la fama de Google debe su crecimiento a las innovaciones que realiza en el campo de la recuperación de información y en los nuevos programas que permiten mejorar la experiencia final del usuario en internet. Por ello, la lista de sus adquisiciones es inmensa y sigue aumentado día a día. Con todo, parece ser que Google ya no es sólo un buscador, sino que se ha convertido en algo más.
A mí entender Google podría ser considerado, por su impacto mediático, su fama y su trabajo en la innovación en técnicas y recursos para la red, como un metamedio de comunicación. Es cierto que no "habla de los medios de comunicación o teoriza sobre ellos", que es lo que la raíz "meta" añade a "medio". Sin embargo, se encarga de agrupar toda la información disponible y servirla adecuadamente al público. No es un medio porque no se encarga de la elaboración de la información. El medio en todo caso sería Internet, pero debido a su difusión y la base documental que tiene puede considerársele como algo más que un buscador y un medio. Un meta-medio de comunicación que engloba en su interior toda la producción de los diferentes medios de comunicación...
El problema de algunas instituciones es que a veces prosperan tanto que olvidamos su origen humano y a las personas que las controlan. No debemos olvidar que ningún organismo, por mucho poder que tenga, puede subsistir por sí solo. Si lo hacemos enseguida nos acomete un temor reverente parecido al que suscitan las fuerzas de la naturaleza.
No creo que Google sea un monstruo, pensamientos así suelen ser producto de una imaginación excitada por el miedo. A los niños las sombras nocturnas se les antojan fantasmas, a nosotros nos parece que Google tiene vida propia. Nos asusta porque pensamos que ha perdido su humanidad primitiva y puede volverse en contra nuestra.
El cometido de Google consiste en procurarnos información de manera cómoda y rápida, no sólo lo cumple satisfactoriamente, sino además de forma gratuita (pues se subvenciona gracias a la publicidad); no contento con eso también ofrece otras prestaciones, como un examen detallado de la superficie terrestre y un servicio de estadísticas. Mientras permanezca fiel al objetivo que justifica su existencia podemos sentirnos seguros.
Google, como cualquier empresa, pretende obtener beneficios, pero sería un problema que en su orden de prioridades el lucro desplazase al interés por satisfacer las demandas de sus usuarios (porque lo cierto es que éste buscador desempeña una importante labor social). Si esto ocurre cualquier operación, con tal de ser rentable, estaría justificada. Google podría entonces, según sus intereses, marginar o restringir el acceso a ciertas informaciones. En tal caso, espero, depositaríamos nuestra confianza en alguna otra compañía.
La lechuza se eleva sobre las copas de los árboles mientras la noche se extiende bajo sus alas. Sus penetrantes ojos, a salvo ya de los fulgores del sol, son capaces de apreciar el paisaje en su conjunto. No hay detalle que escape a su mirada.
En este blog se busca una "visión de altura" de la sociedad y la cultura en la que vivimos para profundizar mejor en sus problemas. Os invitamos a que ascendáis con nosotros...