27 de junio.Francia, un equipo al que no dudamos en menospreciar los días previos al partido, saca los colores a la España de los "jugones". A casa en octavos.
7 de octubre.La selección pierde en Suecia 2-0. Este tropiezo, sumado al anterior contra Irlanda del Norte, coloca a los españoles en una preocupante situación dentro de la fase de clasificación para la próxima Eurocopa.
España entera, futbolísticamente hablando, se ha sumido en una profunda depresión. Los jugadores están apáticos, el seleccionador, diga lo que diga, parece incapaz de solucionar el problema,y la Federación mira para otro lado. El horizonte está lleno de nubes,y,lo que es peor, no parece haber lugar para el sol, al menos a corto plazo.
Casillas, Puyol, Xavi, Iniesta o Villa son jugadores que se encuentran al más alto nivel. Junto a ellos, futbolistas de capital importancia en sus equipos, como Fernando Torres, Albelda,Pablo o Sergio Ramos. Por no hablar del ahora denostado Raúl, del lesionado Reyes, o de jugadores que nunca han sido muy apreciados por Luis Aragonés, pero que tienen calidad más que suficiente,como Guti, Morientes o Joaquín. Que con estos mimbres no se construya un buen cesto es algo que roza lo paranormal.
Para explicar esto último,cada aficionado tiene su teoría. Unos dicen que no somos competitivos, otros que falta compromiso de los jugadores, el de más allá que Luis no da la talla...personalmente, pienso que hay que repartir culpas. A los jugadores (algunos se deberían quedar en remojo unas cuantas convocatorias), al entrenador (a Aragonés se le ha ido el equipo de las manos), y, por supuesto,y más que nunca, a la cúpula de la Federación. Si buscamos el porqué de tantas decepciones, quizá habría que empezar mirando hacia arriba, y exigir responsabilidades de una vez a Villar y su equipo. A grandes males, grandes remedios, y puede que la solución pase por una remodelación a fondo de las estructuras federativas, creando un entorno adecuado para el nuevo seleccionador y los jugadores, aunque creo que estoy pidiendo demasiado. Es más fácil despegar a un entrenador del banquillo, que a un directivo de su silla, pero la esperanza es lo último que se pierde.
Ayer ganamos a Argentina,pero no nos engañemos: jugamos mejor que el sábado, pero el rival vino a Murcia de turismo.Eso sí, por algo se empieza.
Hasta marzo, fecha en la que se disputa contra Dinamarca el siguiente encuentro de clasificación, hay tiempo para que todos reflexionemos. Si en el césped, en el banquillo y en los despachos se empiezan a hacer las cosas como Dios manda, igual para entonces el aficionado español vuelve a sonreír, si no...