El difícil camino hacia la paz
El pasado 22 de marzo, ETA anunció un "alto al fuego permanente", confirmando los rumores que, desde diversos ámbitos, apuntaban la posibilidad de una tregua en su actividad delictiva.
Desde el mismo momento en que se produjo la declaración de la banda terrorista, la sociedad española en general, y la vasca en particular,respiraron aliviadas.La esperanza de un futuro al margen de bombas, extorsiones, violencia callejera y disparos en la nuca,cobraba fuerza de nuevo.
Sin embargo, no se debía obviar la petición inherente al anuncio de la tregua: el gobierno socialista debía actuar de manera acorde con la nueva situación. Es decir, así como ETA había dado el primer paso,al Estado español le tocaba ahora demostrar con hechos su deseo de una solución justa al " conflicto vasco". En la jerga terrorista, esto se traduce por una cierta sumisión a las exigencias de la banda. Sin embargo, Zapatero dejó bien claro desde el principio que no habría precio político por la paz. Curiosa forma de empezar un proceso tan importante para el destino de este país.
Unos meses después del anuncio de la tregua, no resulta fácil entender la situación que se ha generado. Resulta complicado hablar de avances al hilo de la quema de cajeros y contenedores. Más complejo es entender como al entorno etarra no se le cae la
cara de vergüenza al pedir rebajas penitenciarias para sus presos, cuando algunos de los que formaron el núcleo duro de la banda se dedican a hacer huelgas de hambre por las injusticias del sistema( quizá De Juana Chaos quiere que le colguemos una medalla por la sangre derramada y las familias destrozadas que ha dejado por el camino), o amenazan con "arrancar la piel a tiras" al juez de turno.
Mención aparte merece el caso de Navarra, comunidad foral donde resulta ridículo el porcentaje de votantes ajenos al PSOE y a UPN. Sin embargo, la izquierda abertzale se empeña en decir que se debe respetar la voluntad de los navarros para decidir su futuro. Viendo los resultados de las últimas elecciones, esa voluntad está muy clara. Una lástima que el Estado de Derecho y el fanatismo ideológico no vayan cogidos de la mano.
Mientras Otegui y su "equipo" se dedican a reclamar Navarra a golpe de extravagantes`proclamas ("Pamplona es la Jerusalén de los vascos"), el Gobierno insiste en que esta comunidad no será moneda de cambio en el proceso de paz. O alguien miente, o el diálogo de sordos está servido.
A día de hoy, lo único que está claro es que ETA sigue sin matar. Una gran noticia.Por lo que respecta a las negociaciones, si es que las hay, y al proceso de paz, el mutismo y el desconcierto es absoluto. ¿O ustedes entienden algo?


dMed-bagamontse dijo
Estoy de acuerdo con lo que dices...
YO he puesto un post haciéndome eco de las declaraciones de la madre de PAGAZAURTUNDÚA.
Saludos.
21 Octubre 2006 | 12:43 PM