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La lechuza

...El ave de Minerva alza su vuelo al atardecer... (Una visón crítica de la sociedad Contemporánea)

2 Noviembre 2006

El pintor de batallas

Un fotógrafo de guerra vive en un faro perdido, ya retirado de su trabajo y del mundo. Allí, pinta un inmenso fresco por en la pared. A través de su pintura pretende captar la esencia de la guerra, algo que se escapa al objetivo de la cámara. Tras tantos años de batallas, tras tantas imágenes de dolor y sufrimiento, el pintor pretende trazar en su pared las líneas de la vida mediante las de la guerra. Éste es el argumento de la última novela de Arturo Pérez-Reverte. El libro, quizá el más filosófico de los del escritor, refleja una visión profundamente pesimista del ser humano. La idea de la vida que tiene Reverte es que en cualquier momento se puede acabar. La historia de cada uno está escrita, las circunstancias y situaciones exculpan a los hombres de sus faltas. El determinismo guía a los hombres que solo hacen lo que es lógico que hagan. Reverte trata de explicar así tanta sangre derramada en el campo de batalla, tantos actos crueles sin sentido que encuentran su fundamento en otras injusticias anteriores. Aunque el escritor no utiliza expresamente el lema hobbiano de que "el hombre es un lobo para el hombre", lo cierto es que la máxima de Hobbes se puede aplicar a su filosofía. Este es el tema principal del libro, que se refleja claramente en la visita inesperada que recibe el fotógrafo. Un antiguo soldado a quien él fotografió, vuelve reclamando venganza. Aquella famosa imagen recorrió el mundo y él quedó como el rostro que daba nombre al conflicto. Las conscuencias: matan a su familia tras violar a su mujer una y otra vez. El soldado quiere ajustar cuentas y encuentra al fin el faro donde está el culpable de su desgracia. Viene para matarle y al pintor de batallas ni siquiera le asombra. No le extraña la ardua búsqueda del otro ni su sed de venganza. No le considera una mala persona porque es lógico que, dadas las circunstancias, haya tomado esa decisión. Tampoco hay un atisbo de culpabilidad en el fotógrafo. Él solo hacía su trabajo y no pretendía cambiar el curso de las cosas. Pero lo ha hecho. Ambos se han limitado, desde el punto de vista del pintor, a ocupar su lugar en el mundo, a representar el papel que los hechos han ido marcando. La culpabilidad es relativa.
Tras leer la novela, se entienden mejor el sarcasmo y cinismo del periodista, pues ha perdido la fe en la raza humana, en su virtud y excelencia. El pintor de batallas no es un personaje autobiográfico, o así lo ha expresado el autor, pero encarna a ese turista del horror en que se convirtió Reverte. Marcovik, el invitado de honor al refugio del artista, es el fantasma de tantos soldados que lo sacrificaron todo. Interpreta el papel del que no viaja por el dolor, sino que lo sufre y lo crea. Son los únicos protagonistas de la novela junto a “ella”. Ella es la clara prueba de que no se puede observar el sufrimiento de cerca y quedar inmune. Ella, la novia muerta del fotógrafo.
Como un regalo mal hecho, el argumento se ve envuelto por el arte de la pintura. La guerra queda decorada y escondida tras el maravilloso mural circular.

La novela es otro intento de alivio del síndrome post-traumático de Reverte, pues es el retrato de la pérdida de la ilusión y de la esperanza. Es el manifiesto de una filosofía extraída de las situaciones más extremas, de la crueldad del ser humano. Es la ceguera de un hombre que ha visto demasiado y ahora no sabe mirar hacia otro lado.

Entrevista con Arturo Pérez-Reverte
Biografía de Hobbes

Teresa Villaverde

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Leticia

Leticia dijo

Tienes razón. A Reverte se le ha puesto un tono últimamente como de cascarrabias, siempre como quejándose de todo y de todos. Escribe bien, pero a veces abusa del insulto y del elemento más pesimista y facilón, que se lleva su estilo por la borda. Da pena, porque es buen escritor.

5 Noviembre 2006 | 07:28 PM

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La lechuza

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La lechuza se eleva sobre las copas de los árboles mientras la noche se extiende bajo sus alas. Sus penetrantes ojos, a salvo ya de los fulgores del sol, son capaces de apreciar el paisaje en su conjunto. No hay detalle que escape a su mirada. En este blog se busca una "visión de altura" de la sociedad y la cultura en la que vivimos para profundizar mejor en sus problemas. Os invitamos a que ascendáis con nosotros...

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