Quedan dos días para que el máximo representante de la Iglesia católica, el Papa Benedicto XVI, aterrize en Estambul. El viaje que el Pontífice tiene previsto realizar a Turquía durante cuatro días ha avivado la polémica que se desató por sus declaraciones el septiembre pasado en la Universidad alemana de Ratisbona.
En aquel discurso, Benedicto XVI citaba un diálogo entre el emperador bizantino Manuel II y un sabio persa: Muéstrame también aquello que Mahoma ha traído de nuevo, y encontrarás solamente cosas malvadas e inhumanas, como su directiva de difundir por medio de la espada la fe que él predicaba". Tales palabras encendieron los ánimos en todo el mundo islámico, pero Turquía apareció como uno de los lugares en los que más se criticaron las palabras del Papa.
Pues bien, durante el día de ayer, 26 de noviembre, se manifestaban en la capital turca decenas de miles de personas en contra de la visita del sucesor legítimo de San Pedro. Aunque las medidas de seguridad que van a acompañar al Santo Padre son inmensas, y parecen suficientes para su protección, uno siempre se pregunta, con cierto recelo, qué nos deparará el pueblo musulmán que habita en turquía.
Evidentemente, el Papa no viaja para hacer daño a nadie, ni con la intención de faltar el respeto a las creencias islámicas. Y sin embargo, la manifestación que tuvo lugar durante la mañana de ayer parece confirmar el miedo que el pueblo musulmán le tiene al mundo cristiano. Benedicto XVI sólo se dirige a Turquía con la intención de animar a los creyentes católicos que allí conviven. Su intención, además, es disculparse de nuevo por el malentendido que sus palabras produjeron, y que él nunca buscó. Quiere, en última instancia, acercar, si esto es posible, las comunidades islamicas con las comunidades cristianas.
El problema parece radicar en el hecho de que ya nadie cree en la sinceridad de las personas cuando piden humildemente perdón, como lo ha hecho el Papa. Otro gran problema es que las culturas no quieren escucharse entre sí, y se encierran dentro de sus dogmas socio-culturales para no cambiar o adecuar su forma de ver el mundo.
Los pueblos y los individuos se han convertido en masas dominadas por los intereses individuales suscitados por unos pocos; una minoría rectora y directora de un poder omnímodo que solamente busca la confrontación directa para acumular más poder bajo su bandera. ¿Qué se puede esperar de una sociedad que no quiere escuchar? ¿Quién puede lograr que una sociedad cegada por el miedo despierte a la realidad y vea los tentaculos que dirigen su vida? ¿Quién escucha?
Poco a poco nos vamos ahogando en las maldiciones vacías de fundamento que lanzamos indiscriminadamente contra los demás. Nos fundimos dentro de esa masa manejada, cual títere teatral, sin posibilidad de escapatoria hacia un pensamiento fresco y nuevo. Nos consumimos, en suma, en el oscuro precipicio de posiciones antagónicas que no quieren reconciliarse entre sí; infraqueable abismo de un destino aciago que cae lentamente sobre todos nosotros... ¡Nadie es nadie para nadie!

Me acabo de leer también un artículo de Juan Manuel de Prada, "Iglesia católica e islam", por si os interesaba:
http://www.abc.es/20061127/opinion-firmas/iglesia-catolica-islam_...
Recemos, que nunca viene mal, y esto da mucho mieeeeedo...
¡Un saludo!
Borja, está visto que con las mentalidades sectarias, es imposible dialogar. No voy a entrar aquí a debatir si el Papa hizo bien o mal en haber dicho lo que dijo..., ese no es el punto. La ironía es que el Papa se excusa por sus palabras, por el efecto que tuvieron de acuerdo con la interpretación que los musulmanes quisieron darle, y sin embargo, algunos de ellos ofenden y atropellan a quienes no comparten su pensamiento, y el mundo entero tiene que callar para no ser blanco de su ira. Un saludo. Madeleine
Muchas gracias Leticia por el enlace. Respecto a lo que dices Madeleine. Estoy de acuerdo contigo, las relaciones que se dan por miedo, en las que uno cede por el temor a ser atacado o herido no llegan a ninguna parte, es más, cuanto más duran, más peligrosas son y más odio y rabia producen.
Asimismo, tienes razón en tu comentario, y al igual que tu, pienso que el Papa hizo bien en disculparse para calmar los ánimos, pero si las palabras son malinterpretadas, eso no es culpa del emisor, sino del oyente, que en este caso solo quiso escuchar aquello que provocaba el enfrentamiento... ¡Pero esto es lo que nos toca vivir!
Un saludo
manda huevos!los mismos tíos que se quejaron de la supuesta relación que estableció el Papa entre Islam y VIOLENCIA, son los que se dedicaron en su momento a protagonizar VIOLENTAS manifestaciones, y ahora vociferan como locos para que Benedicto no pise suelo turco.Será para que el Papa no vea el "respeto"que se les tiene ahí a los cristianos, al igual que ocurre en casi todo el mundo árabe. Viva la tolerancia!